Desde que esta loca aventura que se llama Play4Africa salió de Alejandría, quien esto escribe viene llevando una especie de álbum dibujado o pintado, en el que va anotando reflexiones personales sobre el viaje. En una de sus páginas dibujó un elefante y quiso dedicarle la página a los niños de África, que en contra de la idea que tenemos en el Occidente del que provenimos, y que supone que los chavales de estas latitudes son menos felices que los nuestros, me permito reproducir unas notas personales que dicen:
Recorremos las carreteras de Kenia, Tanzania, Zimbabwe y Botswana. Siempre colinas suaves y allá al fondo, enormes extensiones que supongo vírgenes. Algunas aldeas de chozas pintorescas, muy golosas para las cámaras digitales. Condiciones de vida muy precarias. Alguna pequeña escuela rodeada de pulcros chavales uniformados que saludan al viajero cantándole canciones al lado de la ventanilla. -“¡Muzungu, muzungu!” –blanco, blanco- y les acarician las manos, iguales a las de sus hijos. Son el futuro sonriente de África.
Algunos campos están roturados. Crece el bambú y la caña, el trigo y la pelusilla verde de las sementeras.
Cuando el bosque se cierra, aparecen los elefantes con su mirada inquietante, desfilando en familia a la vera de la aldea, y los niños a lo suyo: El juego escandaloso. Niños a veces desarrapados a los que vemos felices sin juguetes, persiguiéndose los unos a los otros, haciendo agujeros en la arena o gobernando un rebaño de docenas de vacas.
Y esos niños no sueñan con Nintendos porque no las conocen, ni con elefantes lejanos porque son sus vecinos al lado externo de la empalizada. –“¡Tembo, tembo!”- elefante, elefante- Y para
quien piense que esos niños deberían ser trasladados a nuestra sociedad del supuesto bienestar, una canción de cuna akan, un pueblo de Ghana:
Alguien desearía tenerte como hijo
Pero eres mío.
Alguien desearía criarte en una estera costosa
Pero eres mío.
Alguien desearía ponerte en una manta de camello
Pero eres mío.
Tengo que criarte en una estera vieja y rota.
Alguien desearía tenerte como hijo
Pero eres mío.
Texto: Leopoldo Álvarez
Fotos: Patrik Bergareche









