Blog Play4Africa

Expedición solidaria

Archivo de Julio, 2010

Así ha sido PLAY4AFRICA

Estar en deuda con las Áfricas. Crear un proyecto. Formar un equipo. Saltar de continente. Conocer la biblioteca de Alejandría. Celebrar el cumple de Leo. Tomarse un té con Dula en el Café Marino. Rodar en convoy. Arreglar un motor. Acampar en Giza. Acercarse a la explotación infantil con Plan Internacional en El Cairo. Navegar por el Nilo. Visitar una pastelería egipcia. Escuchar la llamada del Muecín. Bañarse en el Mar Rojo. Atravesar un desierto. Visitar los templos de Luxor, Karnak y Abu Simbel. Cortarse el pelo en Aswan. Embarcarse en el destartalado “Sinaí”. Navegar por el lago Nasser. Conocer a otros viajeros. Observar el rezo de los musulmanes en la proa de un barco. Comer pescado en Wadi Halfa. Seguir la ruta del presidente en Sudán. Fumar una sisa. Reír. Vivir a 45 grados de temperatura. Ver el atardecer en la acrópolis de Meroé. Montar en dromedario. Conocer un campo de refugiados de ACNUR en Kassala. Entregar botas de fútbol y balones. Librarse de un arresto por sacar una fotografía. Buscar un supermercado en Bahar Dar. Frustrarse por el problema del acceso al agua en Africa. Comer Njera. Perder un pasaporte en Etiopía. Visitar las fuentes del Nilo Azul. Colaborar con el proyecto de Nieves y sus compañeras en Zway. Jugar un partido de fútbol con niños etíopes. Hacer un fuego de campamento. Cruzar fronteras. Atravesar el desierto verde de Kenia. Recibir la visita de unas hienas durante la noche en algún lugar entre Moyale y Marsabit. Temer a los bandidos. Pasear por Kibera. Chapurrear Swahili. Filmar a cientos de elefantes en Ambosseli. Observar el Monte Kilimanjaro. Ver hipopótamos. Fregar. Conducir a través de la avenida de los Baobabs en Tanzania. Bañarse en el Océano Índico. Conocer a Lucho. Y a Steve. Bailar hasta el amanecer. Repartir mosquiteras y filtros de agua. Escuchar a Radiohead en Dar Es Salam. Jugar a ser el Doctor Livingston. Ver la Formula 1 en la casa del jefe de la policía de Atupele. Bañarse en el Lago Malawi. Ponerle cara al SIDA. Cambiar dinero en Lilongüe. Hablar portugués con la gente de Mozambique. Descubrir Zimbabue. Conocer a Angel y su hijo en Harare. Reírse a carcajadas con Churro y Trojan. Celebrar el cumple de Fer. Tirarse por un puente sobre el río Zambeze. Montar a caballo entre búfalos. Conocer las cataratas Victoria. Visitar el parque Nacional de Chobe en Botswana. Cenar cordero con los Himbas en Namibia. Pinchar dos ruedas en media hora. Y cambiarlas. Brindar el comienzo del Mundial de Fútbol en Khorixas. Celebrar el cumple de Estela. Subir una duna en Sossusvlei. Pasar frío. Llegar a Sudáfrica desde Egipto. Ver el partido de semifinales del mundial de España contra Alemania en el estadio de Durban. Conocer a Manolo el del Bombo. Conducir más de 20,000 kilómetros. Viajar durante 4 meses con gente que no conocías. Ganar un mundial de fútbol. Querer viajar toda la vida. Enamorarse de África. Jugar por África.

Así ha sido hasta la fecha Play4Africa.

Escrito por Patrik Bergareche en Sin categoría el 16 Julio, 2010. Comentarios (7)

TRIBUS DE AFRICA, Reflexiones tras el encuentro con el jefe de la etnia de los Topnaar

En la ciudad de Walvis Bay, tras la decepcionante derrota de nuestra selección contra la selección de Suiza, a pesar de que Leo, Iñigo, Susana y el que escribe nos subimos al techo del camión de Fer y transcurrimos a plena luz del día por la avenida Nangolo Mbumba ondeando banderas y apoyando a nuestra selección, tuvimos la oportunidad de conocer al jefe de la etnia de los Topnaar. Una de las etnias más antiguas de Namibia, originada en el desierto de Namib.

El jefe Topnaar nos habló ampliamente de la cultura de su etnia. No entraré en los detalles de su explicación pero sus palabras me llevaron a las siguientes reflexiones: 1) Que las sucesivas hordas de colonizadores de África arrebataron el estilo de vida a muchas de sus tribus y etnias, obligándolas a adaptarse a un nuevo entorno con el que no estaban familiarizadas y condenándolas en la mayor parte de los casos, al exilio y la pobreza. Los Topnaar, por ejemplo, pasaron de ser autosuficientes con la caza y la explotación de su territorio, a la pobreza absoluta tras ser expulsados de sus tierras convertidas en parque nacional y 2) Que los africanos tienen la mala suerte de que el nivel de desarrollo de los países es valorado bajo parámetros creados por los occidentales, con lo que su idiosincrasia es de poco valor en el marco internacional. ¿Qué valor tiene en los mercados internacionales que los Topnaar hayan dedicado siglos a desarrollar una capacidad asombrosa para sobrevivir en el desierto, mientras que los europeos, por ejemplo, elaboraban doctrinas acerca de cómo gestionar una empresa?

Tras unas cuantas visitas a África, me queda claro que todos los grupos étnicos tienen que evolucionar por su propio bien. Por mucho que “nos de pena”, como he oído más de una vez, que los Massai dejen de perforarse las orejas y que los poblados Himbas dejen de tener la “autenticidad” de no tener agua corriente y electricidad, ciertas tradiciones deben adaptarse a los tiempos modernos para que “existan” en la comunidad internacional y puedan, como mínimo, optar a formas de vida alternativas. Y si no, imaginemos a gente en Madrid desplazándose en burro o a señores feudales en Castilla recaudando impuestos a los campesinos en pleno siglo XXI. ¿Cómo viviríamos en España? ¿Y qué opciones hubiéramos tenido, por ejemplo, de formar parte de la Unión Europea?

Sin embargo, también tengo claro que deberíamos observar más a ciertas culturas africanas e indígenas y aprender de ellas. Deberíamos incorporar algunas de sus virtudes como parámetros para el análisis del desarrollo de los países. Parece mentira que ciertos países considerados desarrollados, tengan las sociedades más enfermas del mundo. Quiero pensar que el paso de un G8  a un G20 arroja cierta luz en este aspecto.

Escrito por Patrik Bergareche en Sin categoría el 1 Julio, 2010. No hay Comentarios