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	<title>Blog Play4Africa</title>
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	<description>Expedición solidaria</description>
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		<title>Así ha sido PLAY4AFRICA</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 11:13:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patrik Bergareche</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estar en deuda con las Áfricas. Crear un proyecto. Formar un equipo. Saltar de continente. Conocer la biblioteca de Alejandría. Celebrar el cumple de Leo. Tomarse un té con Dula en el Café Marino. Rodar en convoy. Arreglar un motor. Acampar en Giza. Acercarse a la explotación infantil con Plan Internacional en El Cairo. Navegar por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-487" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/asi-ha-sido-play4africa/el-equipo-en-cataratas-victoria/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-487" title="El equipo en Cataratas Victoria" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/El-equipo-en-Cataratas-Victoria-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Estar en deuda con las Áfricas. Crear un proyecto. Formar un equipo. Saltar de continente. Conocer la biblioteca de Alejandría. Celebrar el cumple de Leo. Tomarse un té con Dula en el Café Marino. Rodar en convoy. Arreglar un motor. Acampar en <em>Giza</em>. Acercarse a la explotación infantil con Plan Internacional en El Cairo. Navegar por el Nilo. Visitar una pastelería egipcia. Escuchar la llamada del Muecín. Bañarse en el Mar Rojo. Atravesar un desierto. Visitar los templos de <em>Luxor</em>, <em>Karnak</em> y <em>Abu Simbel</em>. Cortarse el pelo en <em>Aswan</em>. Embarcarse en el destartalado “Sinaí”. Navegar por el lago<em> Nasser</em>. Conocer a otros viajeros. Observar el rezo de los musulmanes en la proa de un barco. Comer pescado en <em>Wadi Halfa</em>. Seguir la ruta del presidente en Sudán. Fumar una sisa. Reír. Vivir a 45 grados de temperatura. Ver el atardecer en la acrópolis de <em>Meroé</em>. Montar en dromedario. Conocer un campo de refugiados de ACNUR en <em>Kassala</em>. Entregar botas de fútbol y balones. Librarse de un arresto por sacar una fotografía. Buscar un supermercado en <em>Bahar Dar</em>. Frustrarse por el problema del acceso al agua en Africa. Comer <em>Njera</em>. Perder un pasaporte en Etiopía. Visitar las fuentes del Nilo Azul. Colaborar con el proyecto de Nieves y sus compañeras en <em>Zway</em>. Jugar un partido de fútbol con niños etíopes. Hacer un fuego de campamento. Cruzar fronteras. Atravesar el desierto verde de Kenia. Recibir la visita de unas hienas durante la noche en algún lugar entre <em>Moyale</em> y <em>Marsabit</em>. Temer a los bandidos. Pasear por <em>Kibera</em>. Chapurrear Swahili. Filmar a cientos de elefantes en <em>Ambosseli</em>. Observar el Monte Kilimanjaro. Ver hipopótamos. Fregar. Conducir a través de la avenida de los Baobabs en Tanzania. Bañarse en el Océano Índico. Conocer a Lucho. Y a Steve. Bailar hasta el amanecer. Repartir mosquiteras y filtros de agua. Escuchar a Radiohead en Dar Es Salam. Jugar a ser el Doctor Livingston. Ver la Formula 1 en la casa del jefe de la policía de Atupele. Bañarse en el Lago Malawi. Ponerle cara al SIDA. Cambiar dinero en Lilongüe. Hablar portugués con la gente de Mozambique. Descubrir Zimbabue. Conocer a Angel y su hijo en Harare. Reírse a carcajadas con Churro y Trojan. Celebrar el cumple de Fer. Tirarse por un puente sobre el río Zambeze. Montar a caballo entre búfalos. Conocer las cataratas Victoria. Visitar el parque Nacional de Chobe en Botswana. Cenar cordero con los <em>Himbas</em> en Namibia. Pinchar dos ruedas en media hora. Y cambiarlas. Brindar el comienzo del Mundial de Fútbol en <em>Khorixas</em>. Celebrar el cumple de Estela. Subir una duna en <em>Sossusvlei</em>. Pasar frío. Llegar a Sudáfrica desde Egipto. Ver el partido de semifinales del mundial de España contra Alemania en el estadio de Durban. Conocer a Manolo el del Bombo. Conducir más de 20,000 kilómetros. Viajar durante 4 meses con gente que no conocías. Ganar un mundial de fútbol. Querer viajar toda la vida. Enamorarse de África. Jugar por África.</p>
<p>Así ha sido hasta la fecha Play4Africa.</p>
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		<title>TRIBUS DE AFRICA, Reflexiones tras el encuentro con el jefe de la etnia de los Topnaar</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 15:54:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patrik Bergareche</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En la ciudad de Walvis Bay, tras la decepcionante derrota de nuestra selección contra la selección de Suiza, a pesar de que Leo, Iñigo, Susana y el que escribe nos subimos al techo del camión de Fer y transcurrimos a plena luz del día por la avenida Nangolo Mbumba ondeando banderas y apoyando a nuestra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-480" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/tribus-de-africa-reflexiones-tras-el-encuentro-con-el-jefe-de-la-etnia-de-los-topnaar/imgp4281/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-480" title="Paseo encima del camión de Fer en Walvis Bay, Namibia" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/IMGP4281-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>En la ciudad de Walvis Bay, tras la decepcionante derrota de nuestra selección contra la selección de Suiza, a pesar de que Leo, Iñigo, Susana y el que escribe nos subimos al techo del camión de Fer y transcurrimos a plena luz del día por la avenida Nangolo Mbumba ondeando banderas y apoyando a nuestra selección, tuvimos la oportunidad de conocer al jefe de la etnia de los <em>Topnaar</em>. Una de las etnias más antiguas de Namibia, originada en el desierto de Namib.</p>
<p>El jefe <em>Topnaar</em> nos habló ampliamente de la cultura de su etnia. No entraré en los detalles de su explicación pero sus palabras me llevaron a las siguientes reflexiones: 1) Que las sucesivas hordas de colonizadores de África arrebataron el estilo de vida a muchas de sus tribus y etnias, obligándolas a adaptarse a un nuevo entorno con el que no estaban familiarizadas y condenándolas en la mayor parte de los casos, al exilio y la pobreza. Los <em>Topnaar,</em> por ejemplo, pasaron de ser autosuficientes con la caza y la explotación de su territorio, a la pobreza absoluta tras ser expulsados de sus tierras convertidas en parque nacional y 2) Que los africanos tienen la mala suerte de que el nivel de desarrollo de los países es valorado bajo parámetros creados por los occidentales, con lo que su idiosincrasia es de poco valor en el marco internacional. ¿Qué valor tiene en los mercados internacionales que los <em>Topnaar</em> hayan dedicado siglos a desarrollar una capacidad asombrosa para sobrevivir en el desierto, mientras que los europeos, por ejemplo, elaboraban doctrinas acerca de cómo gestionar una empresa?</p>
<p>Tras unas cuantas visitas a África, me queda claro que todos los grupos étnicos tienen que evolucionar por su propio bien. Por mucho que “nos de pena”, como he oído más de una vez, que los <em>Massai</em> dejen de perforarse las orejas y que los poblados <em>Himbas</em> dejen de tener la “autenticidad” de no tener agua corriente y electricidad, ciertas tradiciones deben adaptarse a los tiempos modernos para que “existan” en la comunidad internacional y puedan, como mínimo, optar a formas de vida alternativas. Y si no, imaginemos a gente en Madrid desplazándose en burro o a señores feudales en Castilla recaudando impuestos a los campesinos en pleno siglo XXI. ¿Cómo viviríamos en España? ¿Y qué opciones hubiéramos tenido, por ejemplo, de formar parte de la Unión Europea?</p>
<p>Sin embargo, también tengo claro que deberíamos observar más a ciertas culturas africanas e indígenas y aprender de ellas. Deberíamos incorporar algunas de sus virtudes como parámetros para el análisis del desarrollo de los países. Parece mentira que ciertos países considerados desarrollados, tengan las sociedades más enfermas del mundo. Quiero pensar que el paso de un G8  a un G20 arroja cierta luz en este aspecto.</p>
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		<title>TEMBO Y LOS NIÑOS  Algo sobre los niños de África.</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Jun 2010 17:20:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Play4Africa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde que esta loca aventura que se llama Play4Africa salió de Alejandría, quien esto escribe viene llevando una especie de álbum dibujado o pintado, en el que va anotando reflexiones personales sobre el viaje. En una de sus páginas dibujó un elefante y quiso dedicarle la página a los niños de África, que en contra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-468" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/tembo-y-los-ninos-algo-sobre-los-ninos-de-africa/leo-mostrando-sus-dibujos-a-unos-ninos-himba/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-468" title="Leo mostrando sus dibujos a unos niños Himba" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/Leo-mostrando-sus-dibujos-a-unos-niños-Himba-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Desde que esta loca aventura que se llama Play4Africa salió de Alejandría, quien esto escribe viene llevando una especie de álbum dibujado o pintado, en el que va anotando reflexiones personales sobre el viaje. En una de sus páginas dibujó un elefante y quiso dedicarle la página a los niños de África, que en contra de la idea que tenemos en el Occidente del que provenimos, y que supone que los chavales de estas latitudes son menos felices que los nuestros, me permito reproducir unas notas personales que dicen:</p>
<p><a rel="attachment wp-att-469" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/tembo-y-los-ninos-algo-sobre-los-ninos-de-africa/ninos-etiopes/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-469" title="Niños etíopes" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/Niños-etíopes-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Recorremos las carreteras de Kenia, Tanzania, Zimbabwe y Botswana. Siempre colinas suaves y allá al fondo, enormes extensiones que supongo vírgenes. Algunas aldeas de chozas pintorescas, muy golosas para las cámaras digitales. Condiciones de vida muy precarias. Alguna pequeña escuela rodeada de pulcros chavales uniformados que saludan al viajero cantándole canciones al lado de la ventanilla. -“¡Muzungu, muzungu!” –blanco, blanco- y les acarician las manos, iguales a las de sus hijos. Son el futuro sonriente de África.</p>
<p>Algunos campos están roturados. Crece el bambú y la caña, el trigo y la pelusilla verde de las sementeras.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-470" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/tembo-y-los-ninos-algo-sobre-los-ninos-de-africa/ninos-malawianos/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-470" title="Niños malawianos" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/Niños-malawianos-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Cuando el bosque se cierra, aparecen los elefantes con su mirada inquietante, desfilando en familia a la vera de la aldea, y los niños a lo suyo: El juego escandaloso. Niños a veces desarrapados a los que vemos felices sin juguetes, persiguiéndose los unos a los otros, haciendo agujeros en la arena o gobernando un rebaño de docenas de vacas.</p>
<p>Y esos niños no sueñan con Nintendos porque no las conocen, ni con elefantes lejanos porque son sus vecinos al lado externo de la empalizada. –“¡Tembo, tembo!”- elefante, elefante- Y para <a rel="attachment wp-att-471" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/tembo-y-los-ninos-algo-sobre-los-ninos-de-africa/ninos-tanzanos/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-471" title="Niños tanzanos" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/07/Niños-tanzanos-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>quien piense que esos niños deberían ser trasladados a nuestra sociedad del supuesto bienestar, una canción de cuna<em> akan,</em> un pueblo de Ghana:</p>
<p>Alguien desearía tenerte como hijo</p>
<p>Pero eres mío.</p>
<p>Alguien desearía criarte en una estera costosa</p>
<p>Pero eres mío.</p>
<p>Alguien desearía ponerte en una manta de camello</p>
<p>Pero eres mío.</p>
<p>Tengo que criarte en una estera vieja y rota.</p>
<p>Alguien desearía tenerte como hijo</p>
<p>Pero eres mío.</p>
<p>Texto: Leopoldo Álvarez</p>
<p>Fotos: Patrik Bergareche</p>
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		<title>CASUALIDADES  El mundo, ese pañuelo.</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 17:38:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Play4Africa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Que el mundo es un pañuelo lo sabemos todos, y que está lleno e mocos también lo sospechábamos. Pero a veces ese pañuelo está perfumado por la alegría del encuentro inesperado, de la casualidad, del milagro…
Y a este humilde cronista, a lo largo de la larga ruta que la expedición solidaria Play4Africa va recorriendo por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Que el mundo es un pañuelo lo sabemos todos, y que está lleno e mocos también lo sospechábamos. Pero a veces ese pañuelo está perfumado por la alegría del encuentro inesperado, de la casualidad, del milagro…</p>
<p>Y a este humilde cronista, a lo largo de la larga ruta que la expedición solidaria Play4Africa va recorriendo por el continente africano, le han sucedido un par de casualidades que lo reconcilian con la gente, e incluso le hacen sospechar que el destino nos vigila travieso desde la próxima esquina para brindarnos la chispa de la sorpresa, del encuentro inesperado y fugaz…</p>
<p>Una mañana de Marzo en Madrid, mi amigo Emilio dejó por un momento sus obligaciones profesionales para cumplir con una encomienda en la que yo le involucraba: Llevarme al aeropuerto de Barajas, desde donde despegaría rumbo a las Áfricas durante 4 meses en un viaje que envidiaba. Mi viejo compañero de tantas aventuras marroquíes y argelinas se quedaba en tierra mientras yo triunfaba. Se le veía feliz porque se trataba de un buen amigo envidioso.</p>
<p>-“¡Te recojo a la vuelta!”-</p>
<p>-“¡Chao compañero, hasta Julio!”-</p>
<p>Y los días fueron transcurriendo, las semanas también e incluso los meses. Con Emilio no mantenía correspondencia por e.mail, porque me seguía a través del blog de <em>elmundo.es</em>, en el que escribo.</p>
<p>Tres meses después, la expedición llega a las Cataratas Victoria (Vic Falls para los iniciados). Allí me rompo una costilla realizando trabajos de mantenimiento en los coches, me empapo del agua vaporizada del Zambezi, me arreglan el reloj de pulsera y una mañana iniciamos al vuelo hasta la próxima etapa. Iñigo y Patrik se quedan un par de días más, por un tema de gestión de una beca cuyos detalles no vienen al caso.</p>
<p>Situación: La expedición se marcha, pero Iñigo y Pachi se quedan, y una tarde paseando, oyen a sus espaldas: -“¿No está con vosotros Leo?”- Sus uniformes les delataban como miembros de la expedición y era mi amigo Emilio, que con su mujer Avelina, habían aprovechado un puente para acercarse a las Cataratas Victoria. Pero el cálculo les salió mal y fallaron por un día. De todos modos, mis compañeros se encargaron de ponerlos al día de primera mano. ¡Una pena! Y como habíamos convenido, veré a Emilio en Barajas y criticaremos su falta de puntería.</p>
<p>Walvis Bay (Namibia). Como siempre, gran premio de Fórmula 1. ¿Un lugar? La Casa del Mar, dependiente del Instituto Social de la Marina. Un precioso edificio que da asistencia a la gente española que trabaja el mar por estas latitudes. En la sala de televisión, ya se encuentran una docena de marineros prestos al espectáculo. Aparecemos allí, y un señor instalado en una butaca doble, me espeta: -<em>“¡Leo, pero ti qué fas aquí?”</em>- (Qué haces aquí, en gallego).</p>
<p>He de anotar que vivo en un pueblo marinero de Galicia, y paisanos míos pescan por todo el mundo. El tipo que me llamaba era mi vecino de enfrente, y habíamos compartido sillón de barbería el día anterior a mi partida para las Áfricas.</p>
<p>Había dos más del pueblo en otras butacas, y otro del pueblo de al lado. Nos pasamos la carrera poniéndonos al tanto de las novedades que desconocía, pues iba para cuatro meses de ausencia. Hablábamos en el gallego mestizo de la gente marinera, plagado de jotas y eses arrastradas, el terror de los académicos de nuevo cuño. Y cuando Fernando Alonso se acercaba a Hamilton, los marineros le alentaban en su idioma: <em>“¡Mételle a proa!”- “¡Coidado por estribor!”-</em> <em>“¡Ollo pola popa!”-</em></p>
<p>Fue una jornada divertida y luego, cuando acabó la carrera, y los marineros se marcharon a comer para sus barcos y yo me reintegré a mi grupo de expedicionarios que habían asistido en tercera fila, envidiosos me recriminaban: -¡Vaya con el Leo. Estaba como en su casa!”-</p>
<p>Mi vecino volvía para España y se ofreció para llevarme lo que necesitase. No tenía nada que mandar, pero su compañía me resultó divertida y quedamos emplazados en la barbería a mi regreso.</p>
<p>Texto: Leopoldo Alvarez</p>
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		<title>De paseo por &#8220;Vic Falls&#8221;, Zimbabwe</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 10:53:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patrik Bergareche</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El anuncio de que el día siguiente sería libre para los miembros de la expedición, llamó inmediatamente a una salida colectiva por la noche. Día Libre en Cataratas Victoria.
Un lugar turístico en pleno corazón de Zimbabwe donde la primera impresión es la de un gran parque de atracciones donde se puede descender el precioso rio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El anuncio de que el día siguiente sería libre para los miembros de la expedición, llamó inmediatamente a una salida colectiva por la noche. Día Libre en Cataratas Victoria.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-452" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/de-paseo-por-vic-falls/inigo-haciendo-el-banji/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-452" title="Iñigo haciendo el -banji-" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Iñigo-haciendo-el-banji--150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Un lugar turístico en pleno corazón de Zimbabwe donde la primera impresión es la de un gran parque de atracciones donde se puede descender el precioso rio Zambeze en canoa o haciendo rafting, literalmente tirarse por un puente (y sino que se lo pregunten a Sergi e Iñigo), hacer safaris a pie y a caballo, e incluso volar en helicóptero o en ultraligero. Sin embargo a medida que pasan los días, se destapa un pueblo con cierto encanto, donde todo el mundo se conoce, donde los blancos y los negros se hablan de tu a tu y donde los locales te llaman por tu nombre. Es posible encontrar en “Vic Falls”, como le gusta bromear a Leo, rincones para la vida tranquila en un entorno que, sobre todo geográficamente, es muy especial.</p>
<p>Salimos de marcha todo el equipo y algunos nos liamos hasta altas horas de la madrugada honrando a nuestros orígenes españoles. El que escribe faltó, cómo no,  a la cita de las 9 de la mañana del día siguiente con Julio para filmar las cataratas. Como un señor amanecí a las 10.30 y decidí emprender el camino hacia las cataratas a pie con el objetivo de encontrarme allí con “el equipo de filmación”, compuesto esa mañana por Julio, Elisa e Iñigo, y con Fer, Leo y Estela que también decidieron pasar su mañana libre visitando las cataratas.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-453" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/de-paseo-por-vic-falls/elefantes-en-el-p-n-de-mwange/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-453" title="Elefantes en el P.N de Mwange" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Elefantes-en-el-P.N-de-Mwange-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Caminando solo por las calles de “Vic Falls”, se me acercaba un local cada dos o tres minutos para venderme “souvenirs”, intercambiar los obsoletos pero preciados billetes por valor de 100 trillones de dólares zimbabuenses, o sencillamente preguntar mi nombre. Uno de ellos se llamaba Charles y me acompañó unos doscientos metros por un camino muy estrecho sólo para peatones. Hablábamos de los problemas que tienen los zimbabuenses para acceder a un puesto de trabajo cuando de repente y sin previo aviso, se da media vuelta y comienza a correr en dirección contraria como si de una carrera de 100 metros lisos se tratara. Con mucha confusión y sin entender en absoluto el motivo del frenético arranque, miré a mi alrededor durante un par de segundos sin encontrar a nadie ni ninguna razón para tan cómica situación. De pronto, tuve esa sensación de que alguien me miraba y tras un árbol, situado a un par de metros de donde estaba, detecté ni más ni menos que a una señora elefanta con su cría observándome con el mismo asombro que el mío. Acojonado, tiré para adelante a paso ligero pero sin correr y simulando no haber visto a mis dos espías. Cuando ya sentí que el peligro había pasado, miré para atrás y encontré a Charles mirándome a lo lejos y dignamente le grité: “Chicken, chicken, chicken”.</p>
<p>C’est l’ Afrique, en lugares turísticos o en medio de la savana.</p>
<p>Texto y fotos: Patrik Bergareche</p>
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		<title>Cataratas Victoria (Zimbabwe) y la reparación de un reloj</title>
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		<pubDate>Sun, 30 May 2010 16:28:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Play4Africa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Una primera puntualización: ¿Por qué a las cataratas de los ríos (no a las de los ojos) se les llama “falls” y ¿Por qué a la reina Victoria no se la llama “Victory”?     ¿Y esa pedantería modernista de nombrar a la susodicha y puritana soberana con el cariñoso nombre de alcoba, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una primera puntualización: ¿Por qué a las cataratas de los ríos (no a las de los ojos) se les llama “falls” y ¿Por qué a la reina Victoria no se la llama “Victory”?     ¿Y esa pedantería modernista de nombrar a la susodicha y puritana soberana con el cariñoso nombre de alcoba, tan familiar de “Vic”?      “Victoria Falls” o “Vic Falls” son los nombres que los españoles “iniciados” damos a las cataratas Victoria, situadas en la finca particular del señor Mugabe, como anteriormente lo estuvieron en la del señor Rhodes cuando Zimbabwe se llamaba Rhodesia.</p>
<p>Dejando estas cuestiones semánticas en el aire y yendo al grano, pasaremos a relatar un nuevo caso de relación intercultural acontecido a este humilde cronista durante su estancia como componente de Play4Africa, en el pueblo colindante a las ya antes mencionadas cataratas.     Cataratas que un tal Livigstone se atribuyó como su “descubrimiento”, hasta permitirse  la licencia de ignorar su nombre original de “El Humo que Truena” –hermosísimo- para cambiarlo alegremente  por el de una reina malencarada y lejana. Cosas de la pérfida Albión y de su retórica imperial, supongo.     Gracias a esta lógica, podríamos llegar a creer que Robert de Niro descubrió las Iguazú Falls, Ava Gardner el Kilimanjaro, Woody Allen Nueva York, y Hemingway Pamplona.</p>
<p>Pues bien. Hallándonos acampados en el pueblo de “Vic Falls”, decidí que era llegado el momento de arreglar la correa de mi reloj, al que se le había reventado esa presilla que todos conocemos y que en número de dos, articula la pulsera con el cuerpo del reloj propiamente dicho.     Con él en la mano, recorrí la pequeña población en todas direcciones hasta comprobar que no existía ninguna joyería y menos aún, ninguna relojería que me pudiese proporcionar la tan deseada presilla.     Sorteando buscavidas y cambistas de dinero andaba yo, cuando al más pesado de ellos, sumamente interesado en ayudarme en lo que fuese con un reiterado “Can I help you?”, decidí que era el momento en que alguien me helpease, y le pregunté dónde podrían arreglarme la correa.     Muy solícito –en verdad- me llevó hasta un kioskillo de venta de pilas, donde cuatro amigos suyos combatían la ociosidad bebiendo cerveza.      Inmediatamente, los cinco se pusieron a la labor rebuscando por los cajones en la procura del deseado muellecillo. Como no lo encontrasen, pertrechados de un alicate mellado y de una chapa de cerveza aplastada, fabricaron un diminuto pasador con las puntas, que afilaron raspando en el bordillo de la acera, y que trataron hacer entrar en los dos intersticios del cuerpo del reloj, sin lograrlo durante la primera hora.     Los cinco se iban alternando en el trabajo, dándose la particularidad de que a uno de ellos le temblaban las manos de tal manera, que el reloj se le cayó al suelo un par de veces, situación que invariablemente salvaba ante mí con una mirada compungida, seguida de un sentido “Sorry!”     Varios viajes en bicicleta les fueron proveyendo de nuevos trozos de alambre, con los que fabricaron no menos de tres pasadores que funcionaban cada vez peor.     A la segunda hora me pidieron que me diese un paseo, pues les ponía nerviosos mi presencia, así que aproveché para ir hasta el camping, acercarles mi navaja suiza y marcharme con Topo a tomar un café y a hacer la compra para la comida.     A mi regreso, la cosa continuaba empeorando. Muy nerviosos, habían perdido la compostura y discutían entre ellos. Volví del camping –ya en el coche- con el antiguo pasador roto, que examinaron de uno en uno, a la vez que pronunciaban en medio de su jerga la palabra “resort”, referida a “muelle”.     El de la bicicleta se dispuso a salir de nuevo, pero yo me ofrecí a llevarlo en el coche a donde fuese menester. Carretera, calles, barrios periféricos, su casita humilde…Yo esperando en el coche sin el reloj,  que se había quedado en manos de los otros expertos. El voluntarioso chaval salió de su casa, acompañado de su joven esposa y un niñito de un año:      -Son mi esposa y mi hijo-     -Mucho gusto-     Traía en las manos un reloj estropeado al que pretendía extraerle una presilla, pero a todas luces vimos que resultaba pequeña.      -No problem!- Exclamó optimista.     Nos encaramamos en el coche y continuamos viaje por las callejas polvorientas llamando la atención de los viandantes, hasta llegar a un mercadillo en el que una chica aburrida vendía relojes de pacotilla. Desempaquetó uno de ellos, comprobamos que el tamaño de la presilla no era el adecuado, y fuimos a parar a un lejano mercadillo de chatarra donde se amontonaban los zapatos de segunda mano, piezas de coches, cocinillas oxidadas, y un tipo que sacó de un recóndito cajón, dos relojes de pulsera a los que le faltaba de todo menos una larga y trágica historia.      Durante la visita al mercadillo, mi compañero me preguntó ¡Tres veces! si había cerrado bien el coche.     Ante la duda, compramos los dos relojes por un dólar y nos marchamos satisfechos y felices hacia el kiosko donde sus amigos habían abandonado toda actividad, excepto la de probar y experimentar todo tipo de técnicas para poder reparar el dichoso reloj del muzungu.     Recogimos el reloj y la navaja suiza para volver a recorrer el camino hasta su casa, donde nos pusimos manos a la obra sobre la mesa del comedor, sin la concurrencia molesta de sus amigos.     Ante la mirada divertida de aquella chiquilla que era su mujer y del chavalillo empeñado en echarle mano al reloj, desarmamos los dos relojes descacharrados, les sacamos las presillas con una técnica quirúrgica, y finalmente logramos montar una de ellas en el mío, triste y mareado.     Nos abrazamos -creedme- y del júbilo también participó su mujer, que me invitó a comer con ellos unos escasos trozos de carne con yuca que me supieron a langosta en pepitoria. Éramos felices en aquella casita humilde sin ninguna decoración, en la que escaseaba de todo excepto un precioso clima de armonía y buen humor.     Les ofrecí unos dólares para el nene a riesgo de que se sintiesen ofendidos, pero la niña-mamá los cogió con ilusión, evitándome un mal trago.      Y ahora, desde que aquel episodio se tragó el tiempo de una mañana que pude haber dedicado a disfrutar de la contemplación de las Cataratas Victoria, o Victoria Falls, o Vic Falls, o El Humo que Truena, o como se llamen, cada vez que veo la hora en mi reloj, el recuerdo me lleva a aquella casita pobretona y feliz…     Para mí, aquello fue un descubrimiento mayor que el de un tal Livingstone para aquella reina estreñida y para aquel imperio de largos bigotes.</p>
<p><em>Texto: Leopoldo Alvarez</em></p>
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		<title>Malawi, visita a “Alinafe Comunity Hospital”</title>
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		<pubDate>Sat, 29 May 2010 10:27:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patrik Bergareche</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[11% de prevalencia del virus del sida, y el 60% de la población sin acceso directo a agua potable, caracterizan a la población de Alinafe, un pueblecito del centro de Malawi. Son sólo dos catástrofes de las muchas a las que se enfrentan los malawís y gran parte de la población del Africa negra.  Alinafe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-442" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/ninos-de-atupele/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-442" title="Niños de Atupele" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Niños-de-Atupele-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>11% de prevalencia del virus del sida, y el 60% de la población sin acceso directo a agua potable, caracterizan a la población de Alinafe, un pueblecito del centro de Malawi. Son sólo dos catástrofes de las muchas a las que se enfrentan los malawís y gran parte de la población del Africa negra.  Alinafe Comunity Hospital, fundamentalmente financiado por la ONG española Africa Directo, trabaja  para combatir los retos a los que se enfrentan día a día los malawís.</p>
<p>El Doctor Deuline Msowoya, médico responsable del proyecto, con potente carcajada  y con un español más que inteligible, nos recibe en la entrada del centro. Entregamos 200 <a rel="attachment wp-att-443" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/nuestro-anfitrion-el-doctor-msowoya/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-443" title="Nuestro anfitrión, el Doctor Msowoya" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Nuestro-anfitrión-el-Doctor-Msowoya-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>mosquiteras, 50 filtros de agua, 60 equipamientos deportivos completos incluyendo botas, pantalones cortos y camisetas. En su despacho, el Doctor nos explica de forma pausada y muy didáctica el detalle de los programas puestos en marcha. Genera un clima en el que todos lo escuchamos atentamente con la boca abierta pero con un nudo en la garganta. “No basta con curar a los enfermos, tenemos que educarles para evitar la reincidencia. Evitar que el niño que acabamos de curar de diarrea vuelva a su poblado a beber agua contaminada del pozo y tenga que volver al hospital un mes más tarde. Tenemos que educar a las mamás a no sobrecocinar los alimentos para que no pierdan sus propiedades <a rel="attachment wp-att-444" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/paciente-de-atupele/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-444" title="Paciente de Atupele" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Paciente-de-Atupele-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>nutritivas. Tenemos que fomentar el uso de mosquiteras para prevenir la malaria y evitar la poligamia para frenar la transmisión del VIH. Tenemos que asistir a los ancianos para que puedan dedicar tiempo de calidad a sus nietos huérfanos. Precisamos tener un enfoque 360º. No basta con curar, tenemos que educar. Los africanos tienen que conocer sus retos pero también entender cómo superarlos. Los problemas de los africanos los tienen que solucionar los africanos”.</p>
<p>La hermana Kate, recién graduada en enfermería y vestida con una impoluta bata blanca que contrasta con el color de su piel, nos da un paseo por el centro. Nos enseña el centro de <a rel="attachment wp-att-445" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/la-hermana-kate-y-pilar-con-susana-e-isa/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-445" title="La hermana Kate y Pilar, con Susana e Isa" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/La-hermana-Kate-y-Pilar-con-Susana-e-Isa-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>maternidad donde encontramos a las madres recién paridas hablando con las que están a punto de dar a luz. El centro de los niños huérfanos, donde los abuelos juegan un papel clave para la prevalencia de la comunidad. La sala donde se realizan los tests de VIH. El laboratorio. El centro de educación agrícola. El granero donde viven las vacas y las cabras, cuya leche se entrega a los abuelos para que puedan liberar tiempo y ocuparse de sus nietos. “Tenemos suerte de tener tantas cosas a nuestra disposición. Aquí la ayuda de los españoles ha sido clave para montar toda esta infraestructura. Es una bendición de Dios que los españoles nos ayudéis con esta larga lucha”.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-446" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/una-abuela-cuidando-de-su-nieto/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-446" title="Una abuela cuidando de su nieto" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/Una-abuela-cuidando-de-su-nieto-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Nos hicieron sentir como en casa, y nos invitaron a pasar la noche. Por la mañana entrevistamos al Doctor Mosowoya, que nos explicó: “Vuestras mosquiteras irán al centro de maternidad donde todavía no las hay. Los filtros de agua, los usaremos en el hospital. Y el material deportivo, para promover la cooperación entre niños enfermos y sanos a través del deporte.</p>
<p>“Nos sentimos muy afortunados por vuestra visita, y esperamos que volváis muy pronto”.  Play4Africa se acercó al cóctel de problemas africanos, y aportó su granito de arena para combatirlo, en un país que aloja al noveno lago más grande del mundo, el lago Malawi. Un <a rel="attachment wp-att-447" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-visita-a-%e2%80%9calinafe-comunity-hospital%e2%80%9d/2-mujeres-seropositivas-en-atupele/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-447" title="2 mujeres seropositivas en Atupele" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/06/2-mujeres-seropositivas-en-Atupele-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>país precioso que nos acogió, no como a “Mzungus” sino como a hermanos.</p>
<p>Texto y fotos: Patrik Bergareche</p>
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		<title>Malawi, Fórmula 1 en la policía</title>
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		<pubDate>Wed, 26 May 2010 18:03:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Play4Africa</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando decimos Malawi algunos te miran raro, creyendo que les hablas en broma.
-¿Malawi es un país?-
-Pues sí, con su capital y todo-
-¿Y cómo se llama su capital?-
-¡Lilongwe!-
-¿Está en Asia?- aventuran en su ignorancia-.
-No, en África- les aclaramos-.
Pues bien, resulta que el dichoso Malawi –o como se llame-, se extiende a lo largo de toda la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando decimos Malawi algunos te miran raro, creyendo que les hablas en broma.</p>
<p>-¿Malawi es un país?-</p>
<p>-Pues sí, con su capital y todo-</p>
<p>-¿Y cómo se llama su capital?-</p>
<p>-¡Lilongwe!-</p>
<p>-¿Está en Asia?- aventuran en su ignorancia-.</p>
<p>-No, en África- les aclaramos-.</p>
<p>Pues bien, resulta que el dichoso Malawi –o como se llame-, se extiende a lo largo de toda la orilla del lago Nyasa, uno de los mayores del mundo. Lo que pasa es que para despistar, al mencionado lago Nyasa que todos estudiábamos en el cole, ahora le han cambiado el nombre y se llama Malawi, lo que añade más confusión al tema.</p>
<p>Ahora pasaremos a situar el descrito Malawi (país) dentro del área geográfica del África oriental: Se halla rodeado por Tanzania, Mozambique, Zimbabwe y Zambia. Difícil ¿Eh?</p>
<p><a rel="attachment wp-att-427" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-formula-1-en-la-policia/ninos-de-atupele-queriendo-subirse-al-camion-de-play4africa/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-427" title="Niños de Atupele queriendo subirse al camión de Play4Africa" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Niños-de-Atupele-queriendo-subirse-al-camión-de-Play4Africa-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>La expedición solidaria de Play4Africa se detuvo un par de días en la pequeña población de Atupele, donde realizó una entrega de material hospitalario en el centro sanitario que la organización África Directo gestiona en el lugar.</p>
<p>Entre descargas de material, entrevistas con los responsables, filmaciones y demás actividades, se nos echó el domingo encima, y con él la jornada tan esperada por dos de nuestros compañeros, Topo y Fernando, que deseaban sobre todas las cosas, ver cómo otro Fernando apellidado Alonso, disputaría el Gran Premio de Fórmula 1 a celebrar en Mónaco.</p>
<p>A media mañana su nerviosismo era tal, que decidieron levantar el vuelo hacia el pueblo más próximo para tratar de ver la carrera por cualquier medio.</p>
<p>Como el hospital se hallaba lejos de la ruta principal, era necesario llegar hasta el asfalto más próximo, y salir disparados en todas direcciones para localizar un televisor ¡conectado con un canal deportivo! que además transmitiese la dichosa carrera. Patrik y yo, movidos por la curiosidad, nos añadimos a la misión de encontrar ese lugar imposible, con la esperanza de poder tomar un cafecito en el pueblo, aprovechando la incursión de nuestros compañeros.</p>
<p>Llegados al asfalto, Topo comenzó a interrogar a todo viandante que se le ponía a tiro, y gracias a su conducción errante, aparecimos en un control de policía con barrera y todo. Sin darles tiempo a tomar la iniciativa a los maderos, nuestro compañero les atacó con su pregunta pertinaz: “¿Dónde hay un televisor conectado a InterSport, en el que podamos ver la carrera de F1?”</p>
<p>Los funcionarios de la barrera se dirigieron a la oficina del jefe de Policía, quien tras saludarnos, nos dijo: -¡Seguidme!-</p>
<p>Un poco confundidos, bajamos lentamente el talud de la carretera siguiendo al jefe de policía, que –a pie- nos precedía muy ceremonioso hasta que nos detuvimos ante su casa, donde nos introdujo en su dormitorio, sintonizó la tele con la tan ansiada carrera, nos invitó a estirarnos en ¡Su cama! repleta de cojines, y se marchó de nuevo a trabajar.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-428" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/malawi-formula-1-en-la-policia/fernando-y-leo-viendo-la-f1-en-la-habitacion-del-jefe-de-policia-de-atupele/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-428" title="Fernando y Leo viendo la F1 en la habitación del jefe de policía de Atupele" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Fernando-y-Leo-viendo-la-F1-en-la-habitación-del-jefe-de-policía-de-Atupele-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Quien esto escribe -poco aficionado a las carreras- se durmió inmediatamente sobre la cama del oficial, rodeado de primorosos y mullidos cojines, y a la hora y pico de competición narrada en portugués, levantamos el campo, nos fuimos hasta el despacho del jefe de Policía, le agradecimos el detalle, y le prometimos que al día siguiente volveríamos para ver el partido del Barcelona…</p>
<p>Realizando un perverso e imposible paralelismo, imaginábamos a cuatro paisanos malawís en un control de policía español, demandando ver un acontecimiento deportivo. Tampoco éramos capaces de imaginar a un comandante de la Benemérita abriendo su casa a los cuatro aficionados, dejarlos instalados en su cama, y regresar tranquilamente a su puesto de trabajo.</p>
<p>Creo que el tal Fernando Alonso no ganó la carrera, pero nosotros sí que ganamos algo más de cariño por los ciudadanos de un pequeño país africano de nombre desconocido, con una capital desconocida, y perdido en un continente también desconocido.</p>
<p><em>Texto: Leopoldo Álvarez</em></p>
<p><em>Fotos: Patrik Bergareche</em></p>
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		<title>DAR ES SALAAM, La Puerta de la Paz</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2010 16:21:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Play4Africa</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Generalmente cuando me dicen que un lugar carece de interés, se me enciende una bombillita en algún rincón de la mente que me despierta la posibilidad de que alguien me está engañando, o de que no se ha enterado de nada. Cierto es también, que el recuerdo de los lugares va directamente relacionado con el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Generalmente cuando me dicen que un lugar carece de interés, se me enciende una bombillita en algún rincón de la mente que me despierta la posibilidad de que alguien me está engañando, o de que no se ha enterado de nada. Cierto es también, que el recuerdo de los lugares va directamente relacionado con el estado de ánimo que nos acompaña al desembarcar en ellos.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-404" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/dar-es-salaam-la-puerta-de-la-paz/playa-de-kigamboni/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-404" title="Playa de Kigamboni" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Playa-de-Kigamboni-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Acampados en una maravillosa playa del Índico, las jornadas transcurrían plácidas y tranquilas bajo los cocoteros y sobre las aguas cálidas, compartiendo el ocio con el resto del equipo de esa locura a la que conocíamos como Play4Africa.</p>
<p>Los islotes coralinos poblaban el horizonte, y las piraguas de madera con velas de media luna salpicaban un mar azul como el añil…Pero al otro lado de la bahía, a un salto de diez minutos de ferry, se adivinaba la silueta de la ciudad de Dar es Salaam. Como un imán.</p>
<p>El esfuerzo para llegar a ella era notable, al tener que renunciar a la voluptuosidad de aquellas arenas, verme obligado a asaltar un “matatu” –los tenebrosos taxis colectivos-, lanzarme entre la marea humana que abordaba el ferry de Magogoni para atravesar la bahía, y pegarme un palizón desde el atracadero hasta la villa, escurriéndome entre la marea colorida que trepaba hasta la ciudad.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-405" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/dar-es-salaam-la-puerta-de-la-paz/centro-de-dar-visto-desde-el-agua/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-405" title="Centro de Dar visto desde el agua" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Centro-de-Dar-visto-desde-el-agua-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Y a la vista de la avenida portuaria de Kivukoni Front, un alineamiento de casonas coloniales confirmaba mis sospechas de que había sido mal informado, a la vez que una felicidad infantil y rudimentaria se apoderaba de mí.</p>
<p>Dar es Salaam me engullía, a la vez que mi espíritu se iba diluyendo entre la ciudadanía, compartiendo las aceras descascarilladas con un vendedor de gafas de sol y con una cimbreante ejecutiva que guiaba mi camino con la dulce mecanografía de sus pasos cortos dirigidos hacia la catedral de san José, de la que emanaban cánticos católicos en un ambiente de clara presencia musulmana. Y vecino a ella, el precioso templo luterano con su campanario colonial, con su reloj, con sus verjas de madera y sus techos luminosos de tejas rojas. Dar es Salaam es como una vieja hechicera que se va trasmutando en hermosa doncella a medida que me pierdo entre sus calles rectilíneas de casas bajas que evocan un pasado mestizo de estilos asiáticos coloridos, de austeros y elegantes caserones sajones, de casas portuguesas, y de blancas mezquitas urbanas.</p>
<p>Por esa luminosa autopista que es el océano Índico, llegaron a Dar es Salaam viajeros desde todos los horizontes. Y hoy, pasear sus calles es un ejercicio de imaginación, de evocación y de respeto. Dar es Salaam huele a maíz tostado, a pescado fresco, a gasolina mal quemada, a incienso, a tabaco de <em>shisha </em>y a perfume de mar.</p>
<p>Ya la tarde se va rindiendo entre ocres y malvas. Vuelan palomas. En el centro de la plaza, un monumento al <em>askari</em>, que carga  a la bayoneta en actitud fiera y arrogante para mayor gloria de la patria tanzana. Té a la menta en la terraza de un chiringuito árabe. La casa europea teñida de rosa comparte escenario con la mezquita encalada, de la que emana el cántico del <em>maghrib,</em> el último de la jornada.</p>
<p>¿Quién dijo que en Dar no había nada que ver?</p>
<p><a rel="attachment wp-att-406" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/dar-es-salaam-la-puerta-de-la-paz/camion-de-play4africa-desembarcando-del-ferry/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-406" title="Camión de Play4africa desembarcando del ferry" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Camión-de-Play4africa-desembarcando-del-ferry-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Cuando asalto de nuevo el ferry de regreso a las playas de Kigamboni, el atardecer llega a su cenit. Una destartalada <em>doha</em> avanza crujiente por la bahía, impulsada por su elegante vela de media luna y por cuatro remos desesperados.</p>
<p>La gente sonríe a mi mirada</p>
<p>-¿De dónde eres,<em> muzungu</em>?-</p>
<p>-De España, creo- contesto dudoso.</p>
<p>Y feliz con esa duda oxigenándome el espíritu, me encaramo en un <em>matatu</em> en medio de los míos, esos tanzanos amables, sonrientes y próximos, que me hacen desear por un momento, renunciar a mi piel blanca para poder sumergirme de verdad en el alma africana que tan bien representa una ciudad tan bella como es Dar es Salaam.</p>
<p><em>Texto: Leopoldo Álvarez</em></p>
<p><em>Fotografia: Patrik Bergareche</em></p>
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		<title>Kenia; de cómo cambiar dinero en un barrio somalí para poder acceder al maravilloso parque de Ambosseli</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 14:42:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patrik Bergareche</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Decidimos reemprender la marcha hacia el sur un domingo 2 de Mayo, dejando atrás a Sergi e Iñigo que se quedarían en Nairobi esperando el despacho de aduanas de nuestra carga. Esa misma mañana, Topo y yo nos dirigimos al barrio somalí de “Issilí” para realizar una misión especial: conseguir cambiar euros en moneda local [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a rel="attachment wp-att-393" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/kenia-de-como-cambiar-dinero-en-un-barrio-somali-para-poder-acceder-al-maravilloso-parque-de-ambosseli/lucha-de-machos-en-el-parque-de-ambosseli/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-393" title="Lucha de machos en el Parque de Ambosseli" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Lucha-de-machos-en-el-Parque-de-Ambosseli-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Decidimos reemprender la marcha hacia el sur un domingo 2 de Mayo, dejando atrás a Sergi e Iñigo que se quedarían en Nairobi esperando el despacho de aduanas de nuestra carga. Esa misma mañana, Topo y yo nos dirigimos al barrio somalí de “Issilí” para realizar una misión especial: conseguir cambiar euros en moneda local en un día festivo para poder repostar gasolina antes de entrar en el Parque Nacional de Ambosseli. Un amigo trabajador de Médicos sin Fronteras para Sudán nos consiguió un contacto, Ahmed. La cita, a las siete y media de la mañana en el restaurante “Al Andalus” situado en el barrio somalí de “Issilí”.</p>
<p>Nos adentramos en &#8220;Issilí&#8221;, donde todavía la gente dormía tras una noche de sábado posiblemente muy ajetreada. Edificios en construcción y coches de lujo en un barrio supuestamente humilde. “Los somalíes siempre han sido muy honrados y gente muy astuta para los negocios, pero esta efervescencia no es natural. El dinero proveniente de los secuestros de occidentales en Somalia empieza a llegar a Nairobi y está financiando todo este desarrollo”, nos explicaría días más tarde un trabajador de la Unión Europea para Somalia. Esperando a nuestro hombre en “Al Andalus” y ante la presencia amable aunque de algún modo desconfiada del resto de comensales somalíes, Topo y yo nos pedimos el desayuno tradicional Somalí: una especie de Njera frita similar a una crèpe acompañada de una sopa caliente para untar y un té somalí, con su canela y su cardamomo.  Y por fin llegó Ahmed, un tipo joven, muy alto y sonriente. Nos contó que provenía de Kisimayo y que llevaba un par de años viviendo en Nairobi. “Más de la mitad de la población de mi ciudad ha huido. Ha muerto mucha gente durante los últimos años. Somalia es un país precioso pero que está siendo arrasado por las balas. Ya no es seguro vivir allí.” Nos acompañó hasta un puesto de zapatos de no más de 4 metros cuadrados donde el comerciante nos pidió los euros. No dábamos crédito. La tienda era una tapadera. “Saca tú primero los chelines” le dijo Topo al somalí. En ese momento, el comerciante y su ayudante comenzaron a sacar fajos de billetes de un cajón situado debajo del mostrador. No tenía suficientes así que, a grito pelado, le pidió a su vecino que tenía una tienda de cinturones que le alcanzara más dinero. El vecino, abrió una falsa trampilla escondida bajo una escalera y con dos sobres en la mano se acercó a nosotros. Y allí estábamos nosotros, dos blancos con varios miles de euros en el bolsillo en pleno barrio somalí un domingo por la mañana esperando recibir dinero keniata de origen dudoso por parte de tres somalíes que contaban los billetes a la velocidad de la luz. “Ahora es cuando nos dan el palo”, le dije a Topo apoyado en aquel mostrador de zapatos sonriendo pero con un nudo en el estómago mientras Ahmed nos guiñaba el ojo. Pero no, los somalíes, respetados en toda Africa, cumplieron su palabra y “el equipo de operaciones especiales” logró su cometido. “Los Somalíes son personas muy nobles y además tienen las mujeres más guapas de Africa!”, comentó Topo mientras nos alejábamos ya del barrio.</p>
<p><a rel="attachment wp-att-391" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/kenia-de-como-cambiar-dinero-en-un-barrio-somali-para-poder-acceder-al-maravilloso-parque-de-ambosseli/nuestros-caminones-vigilados-por-el-kilimanjaro/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-391" title="Nuestros caminones vigilados por el  Kilimanjaro" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Nuestros-caminones-vigilados-por-el-Kilimanjaro-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Con la sensación de haber hecho los deberes dejamos un Nairobi lluvioso para dirigirnos al parque de Ambosseli, donde Julio y Elisa pudieron filmar escenas de cientos de elefantes cruzando entre nuestros vehículos permanentemente vigilados por el majestuoso monte Kilimanjaro, el techo de Africa. Cenamos en el Tawi Lodge regentado por Dominique y allí nos encontramos con un viejo amigo de Nairobi Riz, un piloto de globos aerostáticos, que nos dijo “me encanta Ambosseli por la presencia del Kilimanjaro. Cada día se ve distinto y es como si estuviera animado. Deberíais verlo desde el aire, es como si te hablara”. Play4Africa no consiguió hablar con el Kilimanjaro pero sí con muchos keniatas, con los que <a rel="attachment wp-att-392" href="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/kenia-de-como-cambiar-dinero-en-un-barrio-somali-para-poder-acceder-al-maravilloso-parque-de-ambosseli/manolo-y-jordi-con-nuestros-camiones-en-ambosseli/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-392" title="Manolo y Jordi con nuestros camiones en Ambosseli" src="http://expedicionsolidaria.play4africa.com/wp-content/uploads/2010/05/Manolo-y-Jordi-con-nuestros-camiones-en-Ambosseli-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>interactuamos a lo largo del camino. Gente pobre pero rica a la vez. Sonrientes y con sentido del humor. “Asante sana na Karibu tena Kenya”, os estamos muy agradecidos y sereis beinvenidos de nuevo en Kenia, nos decían insistentemente.</p>
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