Decidimos reemprender la marcha hacia el sur un domingo 2 de Mayo, dejando atrás a Sergi e Iñigo que se quedarían en Nairobi esperando el despacho de aduanas de nuestra carga. Esa misma mañana, Topo y yo nos dirigimos al barrio somalí de “Issilí” para realizar una misión especial: conseguir cambiar euros en moneda local en un día festivo para poder repostar gasolina antes de entrar en el Parque Nacional de Ambosseli. Un amigo trabajador de Médicos sin Fronteras para Sudán nos consiguió un contacto, Ahmed. La cita, a las siete y media de la mañana en el restaurante “Al Andalus” situado en el barrio somalí de “Issilí”.
Nos adentramos en “Issilí”, donde todavía la gente dormía tras una noche de sábado posiblemente muy ajetreada. Edificios en construcción y coches de lujo en un barrio supuestamente humilde. “Los somalíes siempre han sido muy honrados y gente muy astuta para los negocios, pero esta efervescencia no es natural. El dinero proveniente de los secuestros de occidentales en Somalia empieza a llegar a Nairobi y está financiando todo este desarrollo”, nos explicaría días más tarde un trabajador de la Unión Europea para Somalia. Esperando a nuestro hombre en “Al Andalus” y ante la presencia amable aunque de algún modo desconfiada del resto de comensales somalíes, Topo y yo nos pedimos el desayuno tradicional Somalí: una especie de Njera frita similar a una crèpe acompañada de una sopa caliente para untar y un té somalí, con su canela y su cardamomo. Y por fin llegó Ahmed, un tipo joven, muy alto y sonriente. Nos contó que provenía de Kisimayo y que llevaba un par de años viviendo en Nairobi. “Más de la mitad de la población de mi ciudad ha huido. Ha muerto mucha gente durante los últimos años. Somalia es un país precioso pero que está siendo arrasado por las balas. Ya no es seguro vivir allí.” Nos acompañó hasta un puesto de zapatos de no más de 4 metros cuadrados donde el comerciante nos pidió los euros. No dábamos crédito. La tienda era una tapadera. “Saca tú primero los chelines” le dijo Topo al somalí. En ese momento, el comerciante y su ayudante comenzaron a sacar fajos de billetes de un cajón situado debajo del mostrador. No tenía suficientes así que, a grito pelado, le pidió a su vecino que tenía una tienda de cinturones que le alcanzara más dinero. El vecino, abrió una falsa trampilla escondida bajo una escalera y con dos sobres en la mano se acercó a nosotros. Y allí estábamos nosotros, dos blancos con varios miles de euros en el bolsillo en pleno barrio somalí un domingo por la mañana esperando recibir dinero keniata de origen dudoso por parte de tres somalíes que contaban los billetes a la velocidad de la luz. “Ahora es cuando nos dan el palo”, le dije a Topo apoyado en aquel mostrador de zapatos sonriendo pero con un nudo en el estómago mientras Ahmed nos guiñaba el ojo. Pero no, los somalíes, respetados en toda Africa, cumplieron su palabra y “el equipo de operaciones especiales” logró su cometido. “Los Somalíes son personas muy nobles y además tienen las mujeres más guapas de Africa!”, comentó Topo mientras nos alejábamos ya del barrio.
Con la sensación de haber hecho los deberes dejamos un Nairobi lluvioso para dirigirnos al parque de Ambosseli, donde Julio y Elisa pudieron filmar escenas de cientos de elefantes cruzando entre nuestros vehículos permanentemente vigilados por el majestuoso monte Kilimanjaro, el techo de Africa. Cenamos en el Tawi Lodge regentado por Dominique y allí nos encontramos con un viejo amigo de Nairobi Riz, un piloto de globos aerostáticos, que nos dijo “me encanta Ambosseli por la presencia del Kilimanjaro. Cada día se ve distinto y es como si estuviera animado. Deberíais verlo desde el aire, es como si te hablara”. Play4Africa no consiguió hablar con el Kilimanjaro pero sí con muchos keniatas, con los que
interactuamos a lo largo del camino. Gente pobre pero rica a la vez. Sonrientes y con sentido del humor. “Asante sana na Karibu tena Kenya”, os estamos muy agradecidos y sereis beinvenidos de nuevo en Kenia, nos decían insistentemente.








Hola a todos, hola Patrik,
Por fin ha empezado el mundial y por fin me puedo disfutar de un viernes tarde para seguiros y escribiros.
Me encanta saber que seguís bien y que estáis satisfechos con vuestra expedición.
Muy interesantes los artículos.
Supongo que a la vuelta, Patrik, nos contarás más, mucho más. No sé si echarás de menos algo, pues las cervezas, las cenitas, las tertulias,… todo volverá, pero estoy seguro que muy pronto echarás de menos tu África, y estos momentos son irrepetibles.
Un abrazo y que acabéis muy bien la aventura.
Pues sí Joaquin!! Se echan en falta ciertas cosas de casa pero Africa es como un imán, ya lo hemos hablado muchas veces!! Os contaremos más cosas y sobre todo, con más material gráfico y con unos buenos pintxos! Muchos abrazos desde Walvis Bay y sigue escribiendonos! Patrik